
Ya sea en forma de hamburguesa, albóndiga, nugget, picadillo o cualquier otra presentación, la carne picada es un producto versátil con múltiples aplicaciones. Sin embargo, gestionar su calidad y consistencia conlleva muchos factores: desde controlar el contenido graso, el sazonado y otros parámetros, hasta garantizar una apariencia y textura uniformes entre lotes. Las tecnologías de análisis de laboratorio, a pie de línea y en línea de KPM proporcionan datos críticos que las empresas procesadoras de carne picada necesitan para gestionar la calidad durante toda la producción.

Para muchos productos de carne picada, conocer la proporción exacta de grasa y magro es fundamental para el consumidor. Para el productor, medir el contenido graso de forma rápida y precisa permite ajustar las líneas de producción a las especificaciones objetivo, minimizando el desperdicio de magro y reduciendo costes de materia prima. Pero este no es el único parámetro composicional que influye en la calidad. Además de la grasa, la tecnología NIR también evalúa la humedad, las proteínas, el colágeno y otros elementos.


La apariencia del producto es un factor clave que influye en la decisión del consumidor al elegir su marca de carne picada. Ya sea analizando el color y aspecto de la carne cruda o determinando si un producto procesado cumple con los estándares de la marca, las tecnologías de inspección por visión a pie de línea, en línea o sobre la línea eliminan las conjeturas antes del envasado.
Productos de carne picada comunes que podemos medir
